Caracas en un abismo de deuda

¿Puede Venezuela pagar sus deudas?

USD/JPY

Zona clave: 157,00 – 158,50

Compra: 158,80 (con una ruptura firme del nivel 158,50); objetivo 160,50–161,00; StopLoss 158,20

Venta: 157,00 (en un retroceso tras volver a testear el nivel 158,00); objetivo 155,50–155,00; StopLoss 157,70

Tras la salida de Nicolás Maduro, Venezuela recibió una oportunidad formal de salir de un default financiero que duró más de una década. Anteriormente, las sanciones estadounidenses privaron de facto al país del acceso incluso a los instrumentos de deuda más básicos, incluida la emisión de los bonos más elementales.

Ahora el país se enfrenta a una de las reestructuraciones de deuda soberana más complejas de la historia moderna, comparable en magnitud y dificultad a la crisis griega de 2012.

El proceso se ve complicado por el hecho de que Estados Unidos bloquea actualmente cualquier negociación con los acreedores. Trump obstaculiza cualquier acuerdo, insistiendo en otorgar a EE. UU. derechos absolutos para utilizar el petróleo venezolano y otros recursos naturales y financieros, y solo está dispuesto a discutir la cuestión de la deuda con empresas estadounidenses. Una fuente adicional de incertidumbre es la perspectiva muy difusa del período de transición bajo la presidencia interina de Delcy Rodríguez.

Estructura de la deuda: quién y cuánto se debe

La falta de informes transparentes sigue siendo el principal problema. El régimen de Maduro no publicó datos fiables durante años, por lo que las estimaciones de deuda son de carácter indicativo:

La deuda externa total se estima en 150.000 millones de dólares o más, lo que equivale al menos al doble del tamaño actual de la devastada economía del país.

  • Antes del default de 2017, Pekín otorgó a Caracas decenas de miles de millones de dólares, principalmente a través del Banco de Desarrollo de China (CDB), con reembolsos garantizados mediante suministros de petróleo. El último tramo se emitió en 2018. Los préstamos pendientes se estiman oficialmente en 15.000 millones de dólares; sin embargo, debido a la opacidad, la cifra real probablemente sea varias veces mayor.
  • La deuda en bonos del gobierno y de la petrolera estatal PDVSA asciende a unos 60.000 millones de dólares en valor nominal, mientras que los intereses impagos superan los 100.000 millones de dólares.
  • Las reclamaciones en arbitrajes internacionales relacionadas con activos (ConocoPhillips, ExxonMobil, empresas auríferas) expropiados por el régimen de Maduro se estiman en aproximadamente 20.000 millones de dólares.

Los acreedores se están consolidando activamente y buscan negociadores experimentados. El Comité de Acreedores de Venezuela, que representa a grandes tenedores de bonos como Fidelity, GMO, Morgan Stanley Investment Management y VR Capital, logró en 2023 prorrogar el plazo para presentar reclamaciones ante tribunales estadounidenses hasta 2028. Sin embargo, en las actuales condiciones políticas (Trump y su equipo), todos los acuerdos previos han quedado de facto anulados y no se vislumbran nuevos pactos.

¿Cuánto recuperarán los acreedores?

Incluso bajo un escenario relativamente favorable, para reducir la deuda pública de Venezuela al menos al 80 % del PIB, los bonistas tendrían que aceptar una quita del principal no inferior al 50 %. Esta opción parece más suave que la experiencia argentina, donde una recuperación de alrededor del 30 % de la deuda se consideró un éxito.

El volumen final de los pagos dependerá del estado de la economía y del sector petrolero. Para restaurar la industria, Venezuela necesita precios del petróleo cercanos a los 80 dólares por barril para alcanzar el punto de equilibrio. El nivel de precios actual es críticamente negativo para Venezuela, independientemente de quién controle las exportaciones y venda su petróleo.

Estados Unidos se orienta de facto hacia un escenario de “liquidación” legal de los acreedores con el fin de reiniciar la economía desde cero. Como modelo de trabajo se utiliza la experiencia de la reestructuración de la deuda de Irak por 130.000 millones de dólares, donde las pérdidas de los acreedores superaron el 80 %.

Los acreedores esperan una reestructuración integral de los bonos y de los préstamos bilaterales, con pagos directamente vinculados a la recuperación de la producción petrolera. Las grandes compañías petroleras están dispuestas a convertir las reclamaciones arbitrales en participaciones de capital en el desarrollo de yacimientos. Sin embargo, cualquier acuerdo de este tipo implica negociaciones directas con la administración Trump.

Dado que los intereses vencidos ya representan el 60–70 % o más del valor nominal de los bonos venezolanos, algunos inversores estadounidenses contemplan un escenario de recuperación de 60 centavos o más por dólar de deuda. No obstante, este enfoque parece excesivamente optimista y carece de una base fundamental sólida.

Por ahora, una cosa está clara: ni el petróleo ni una posible producción de oro salvarán a Venezuela.

Así que actuamos con prudencia y evitamos riesgos innecesarios.

¡Beneficios para todos!