Acciones frente al oro: qué protege realmente el capital hoy

¿Puede la comida ser más fiable que un metal precioso?
SP500
Zona clave: 6.900 – 7.000
Compra: 7.050 (con una ruptura firme del nivel de 7.000); objetivo 7.150; StopLoss 7.000
Venta: 6.880 (con fundamentos negativos fuertes); objetivo 6.880–6.850; StopLoss 6.930
El sentimiento de inversión en los mercados globales está entrando en territorio negativo: los índices bursátiles están corrigiendo, el mercado de metales preciosos ha entrado en una fase de descenso y los tradicionales “refugios seguros” en divisas ya no proporcionan una protección inequívoca. En un contexto de presión fundamental agresiva, prácticamente todas las clases de activos muestran caídas, y los instrumentos defensivos no son una excepción.
En tales condiciones, es lógico considerar formas no tradicionales de cobertura, incluso dentro del propio mercado bursátil.
En las últimas semanas, los mercados han atravesado una fase de fuerte reducción del riesgo: los participantes recortaron posiciones en los principales instrumentos y aumentaron sus tenencias de efectivo. La situación se agravó por una ola de ventas forzadas impulsadas por requisitos de margen. La presión resultó especialmente fuerte en los sectores sensibles al coste del capital y a las expectativas de beneficios corporativos, principalmente en el segmento tecnológico. Como resultado, la dinámica de los índices comenzó a reflejar la transición general del mercado hacia un modo defensivo.
El oro y la plata también entraron en una corrección tras el fuerte crecimiento de comienzos de año. Esto confirmó una vez más que en periodos de estrés de liquidez incluso los activos defensivos pueden caer si los inversores toman beneficios y reducen posiciones simultáneamente. El mercado de criptomonedas se encontró en una posición aún más vulnerable y mostró una caída a gran escala, de la que difícilmente se recuperará con rapidez.
En este contexto, las acciones del sector consumo resultaron inesperadamente resilientes, siendo el ejemplo más ilustrativo McDonald’s.
Durante la venta masiva generalizada, las acciones de McDonald’s (MCD) mostraron una dinámica tranquila, sin fuertes caídas ni señales de sobrecalentamiento.
Recordemos:
La compañía cotiza en bolsa desde 1965, y su característica clave no es el crecimiento rápido, sino la alta previsibilidad. A lo largo de las décadas, el negocio ha superado repetidamente recesiones y crisis de demanda sin destrucción de su modelo operativo y casi sin periodos de pérdidas.
Esta resiliencia es resultado de la estructura del negocio.
- Una parte significativa de los ingresos se genera no solo por la venta de productos, sino también por la propiedad inmobiliaria: la corporación controla el terreno y los locales de la mayoría de los restaurantes y los arrienda a franquiciados, recibiendo ingresos estables por alquiler.
- Miles de socios operativos asumen los costes corrientes y los riesgos locales, lo que aísla a la empresa matriz de la volatilidad operativa.
- Un factor adicional es el efecto conductual. En periodos de disminución de ingresos, los consumidores no abandonan el consumo fuera del hogar, sino que se trasladan a un segmento de precios más asequible. Como resultado, McDonald’s redistribuye efectivamente la demanda a su favor, captando cuota de mercado de establecimientos más caros.
- Otro elemento de estabilidad es la presencia global de la compañía en más de 100 países. Esto garantiza diversificación geográfica y permite suavizar desaceleraciones económicas locales mediante el crecimiento en otras regiones.
La confirmación del carácter global del negocio de McDonald’s la proporciona el llamado Índice Big Mac, introducido por la revista The Economist hace más de 30 años. Este indicador informal compara el precio del mismo producto en distintos países para evaluar la paridad del poder adquisitivo de las divisas.
Indirectamente, también refleja el nivel de inflación, ya que el precio de una hamburguesa incluye materias primas, costes laborales, alquiler, logística y marketing, es decir, los principales elementos de la estructura del gasto de los consumidores.
Históricamente, las monedas fiduciarias estaban vinculadas al oro, y los modelos macroeconómicos operan con índices de precios al consumidor. Sin embargo, en la percepción práctica, la inflación se explica cada vez más a través del Big Mac, no porque una hamburguesa sea más precisa que las estadísticas oficiales, sino porque es universal, visual y está directamente conectada con los gastos reales de los hogares.
¿Pueden las acciones de McDonald’s competir con el oro como activo defensivo?
Sí, si la prioridad del inversor es la preservación del capital y la previsibilidad de los rendimientos. En este sentido, McDonald’s representa protección a través de la estabilidad, mientras que el oro representa protección a través del miedo, acompañado de fases de sobrecalentamiento y correcciones bruscas.
La volatilidad de MCD es menor que la del mercado, la empresa paga dividendos con un rendimiento actual de alrededor del 2,3% y cuenta con casi medio siglo de incrementos regulares. En los últimos 10 años, la rentabilidad total anual media de las acciones de McDonald’s ha sido de aproximadamente el 12,8%.
El oro, en el mismo periodo, ha aumentado casi un 276%, lo que equivale aproximadamente a un 14% anual, pero sin flujo de dividendos y con una dinámica notablemente más nerviosa. El metal puede desempeñar la función de refugio, pero no garantiza una trayectoria de capital estable.
Como resultado, McDonald’s no sustituye al oro, sino que lo complementa de manera lógica. Si el oro es una apuesta por el miedo sistémico, McDonald’s es una apuesta por la estabilidad de la demanda cotidiana. En un entorno en el que incluso los activos defensivos clásicos se convierten en fuente de volatilidad, esta diversificación del capital adquiere cada vez mayor relevancia.
Así que actuamos con prudencia y evitamos riesgos innecesarios.
¡Beneficios para todos!