La intervención cambiaria: un nuevo frente en la guerra financiera

EE. UU. está salvando al yen, pero no por el bien de Japón
EUR/JPY
Zona clave: 180.50 - 182.00
Compra: 182.50 (con un sólido respaldo de factores fundamentales positivos); objetivo 183.50-185.00; StopLoss 181.90
Venta: 180.00 (en un retroceso tras un retesteo de 181.50); objetivo 178.50-176.50; StopLoss 180.60
Por primera vez desde 2011, Estados Unidos y Japón han llevado a cabo una intervención cambiaria coordinada para respaldar al yen. En solo cuatro jornadas bursátiles, la moneda japonesa se fortaleció más de un 4,5%. Sin embargo, el mercado ya no se centra en el tipo de cambio, sino en el coste de mantener ese respaldo.
La debilidad del yen hace tiempo que dejó de ser un problema exclusivamente japonés. Encarece las importaciones, intensifica las presiones inflacionarias y eleva el coste de vida de los hogares. Ahora se ha convertido en un factor de riesgo político para las dos mayores economías del mundo.
Recordemos.
Las reservas de divisas de Japón están compuestas principalmente por bonos del Tesoro de Estados Unidos. Para comprar yenes, el Banco de Japón primero debe vender activos denominados en dólares. En la práctica, el apoyo a la moneda nacional se financia reduciendo las tenencias japonesas de deuda pública estadounidense. Como consecuencia, la debilidad del yen se está convirtiendo gradualmente también en un problema para el mercado de bonos del Tesoro de EE. UU.
Las razones de la depreciación del yen siguen siendo las mismas.
- El principal factor es el diferencial de tipos de interés. Con el tipo oficial del Banco de Japón cercano al 1% y el de la Reserva Federal entre el 3,5% y el 3,75%, los inversores globales continúan financiándose a bajo coste en Japón para trasladar capital hacia activos estadounidenses con mayores rendimientos.
- La estrategia de carry trade sigue jugando en contra del yen.
- La presión también aumenta por el encarecimiento de las importaciones energéticas tras el conflicto en Oriente Medio y por las políticas arancelarias del presidente Trump.
- Las finanzas públicas japonesas siguen siendo otro motivo de preocupación. La deuda pública supera el 200% del PIB, los déficits presupuestarios persisten y el endeudamiento continúa refinanciándose mediante nuevas emisiones.
- El presidente Trump ha criticado en repetidas ocasiones la debilidad del yen, argumentando que concede una ventaja competitiva injusta a los exportadores japoneses. Ya en marzo del año pasado planteó la posibilidad de imponer aranceles a los productos japoneses.
La intervención compra tiempo, pero no resuelve el problema de fondo. La venta de dólares fortalece al yen y, al mismo tiempo, retira liquidez de la economía japonesa, contribuyendo a reducir las presiones inflacionarias. Sin embargo, la eficacia de este mecanismo está limitada por el volumen de las reservas internacionales de Japón.
Japón dispone actualmente de aproximadamente 1,1 billones de dólares en reservas de divisas, pero estas se están reduciendo a un ritmo preocupante. A finales de abril, por ejemplo, las autoridades destinaron cerca de 74.000 millones de dólares a respaldar al yen, aunque el efecto apenas duró un trimestre. Para el 23 de julio, la moneda japonesa había caído a su nivel más bajo frente al dólar estadounidense desde 1986. Según estimaciones preliminares, las autoridades inyectaron otros 84.000 millones de dólares en el mercado a finales de la semana pasada. A este ritmo, incluso las mayores reservas del mundo dejan de parecer ilimitadas.
El mayor riesgo no está en Japón, sino en Estados Unidos. Si el mayor tenedor extranjero de deuda pública estadounidense se ve obligado a acelerar la venta de bonos del Tesoro para defender su propia moneda, la presión sobre el mercado de deuda estadounidense podría intensificarse de forma considerable.
Washington tendría entonces que enfrentarse a decisiones altamente impopulares, como reducir el gasto público y buscar nuevas fuentes de ingresos presupuestarios. Paradójicamente, fue el Tesoro estadounidense quien impulsó el apoyo a Japón, aunque sus recursos están muy lejos de los de la Reserva Federal.
El Tesoro no puede crear dinero, no controla la oferta monetaria y carece de suficientes reservas internacionales para sostener intervenciones de esta magnitud durante un periodo prolongado. En la práctica, el apoyo actual está siendo financiado por los contribuyentes estadounidenses. Todo ello podría acabar convirtiéndose en una carga política para el secretario del Tesoro, Scott Bessent, como muestra de una política financiera poco prudente.
Entonces, ¿qué significa esto?
El tiempo juega en contra del Banco de Japón. Es probable que Tokio continúe utilizando sus reservas mientras espera que la Reserva Federal termine reduciendo los tipos de interés.
Sin embargo, el mercado se está moviendo en la dirección opuesta. Las políticas del presidente Trump están aumentando los riesgos inflacionarios, y los miembros de la Reserva Federal hablan cada vez con mayor frecuencia de una nueva subida de tipos en lugar de recortes. Si ese escenario se materializa, el Banco de Japón podría no tener otra alternativa. Una subida de tipos ya en septiembre parece cada vez más probable.
Mientras persista el diferencial de tipos de interés entre Estados Unidos y Japón, la presión sobre el yen seguirá reapareciendo.
Para los traders, esto implica una volatilidad sostenida tanto en los mercados de divisas como en los de renta fija. Los factores clave seguirán siendo las decisiones de política monetaria de la Reserva Federal y del Banco de Japón, la evolución de los rendimientos de los bonos del Tesoro estadounidense y la posibilidad de nuevas intervenciones cambiarias.
Si los problemas estructurales no se abordan a tiempo, la actual batalla por defender al yen podría convertirse en el primer capítulo de la próxima crisis financiera mundial.
Así que actuemos con prudencia y evitemos asumir riesgos innecesarios.
¡Beneficios para todos!