Quién no se beneficia del petróleo caro

Por qué el auge del petróleo no es rentable para todos
XBR/USD
Zona clave: 100.00 - 103.50
Compra: 105.00 (tras una ruptura decisiva de 104.50); objetivo 107.50-108.50; StopLoss 104.30
Venta: 97.50 (sobre fuertes fundamentos negativos); objetivo 93.50; StopLoss 98.20
A principios de año, la mayoría de los analistas esperaba que el Brent se mantuviera cerca de los $60 por barril en 2026. Sin embargo, los acontecimientos en Oriente Medio cambiaron completamente el panorama del mercado: el petróleo ahora se mantiene firmemente por encima de los $100, y la guerra en el Golfo Pérsico es vista ampliamente como una fuente garantizada de enormes beneficios para las grandes corporaciones petroleras.
En realidad, la situación ha resultado mucho más compleja.
Mientras las grandes petroleras europeas han fortalecido significativamente sus posiciones, los líderes de la industria estadounidense enfrentan presiones inesperadas sobre sus resultados financieros. Los altos precios del petróleo por sí solos no garantizan el éxito: mucho depende de la estructura del negocio, de las estrategias de cobertura y de la capacidad de beneficiarse de la volatilidad del mercado.
Un breve recordatorio
El primer trimestre terminó con el Brent cerca de los $118 por barril, mientras que los productos refinados subieron aún más. Una parte importante del suministro del Golfo Pérsico se vio interrumpida debido a los problemas alrededor del Estrecho de Ormuz, impulsando las exportaciones desde Estados Unidos, África y Brasil.
A primera vista, las compañías petroleras occidentales deberían haberse beneficiado tanto de mayores volúmenes de ventas como de márgenes más altos por barril. Sin embargo, los resultados han sido muy desiguales.
- Desde el inicio del conflicto, las acciones de Shell han subido solo alrededor de un 4%, mientras que TotalEnergies, BP y Eni avanzaron entre un 14% y un 17%.
- Chevron y Exxon reportaron beneficios netos de $2.2 mil millones y $4.2 mil millones respectivamente — una caída interanual del 37% y 46% — mientras que sus acciones bajaron.
- Las diferencias en los resultados provienen de tres factores principales: la magnitud de las coberturas, los ingresos del trading y la diversificación geográfica de los activos de producción.
A primera vista, la caída de beneficios entre los gigantes petroleros estadounidenses parece contradictoria: normalmente, precios más altos benefician al sector. Sin embargo, gran parte del efecto negativo proviene de mecanismos contables.
Las ventas de petróleo y gas suelen acordarse meses antes de la entrega. Para protegerse frente a caídas de precios, las compañías dependen fuertemente de instrumentos de cobertura — contratos diseñados para compensar descensos en las materias primas. Pero cuando los precios suben inesperadamente, el valor de esas coberturas disminuye, generando las llamadas “pérdidas contables”.
Solo en el primer trimestre, este efecto costó aproximadamente $2.9 mil millones a Chevron y alrededor de $3.9 mil millones a Exxon.
Es importante entender que no se trata de pérdidas directas de efectivo. Los precios de venta más altos posteriormente ayudan a compensar el daño. Sin embargo, las normas contables estadounidenses exigen reconocer inmediatamente las pérdidas por cobertura, distorsionando temporalmente los resultados financieros.
La principal ventaja de las compañías europeas radica en sus avanzadas divisiones de trading.
A diferencia de los productores estadounidenses, los grupos energéticos europeos pasaron décadas construyendo sofisticadas redes globales de trading. No solo extraen y venden su propio crudo — también obtienen beneficios activos del arbitraje regional, diferencias de tiempo de entrega, escasez de combustible, interrupciones logísticas e ineficiencias de precios.
Por ejemplo, BP comercia aproximadamente 12 millones de barriles diarios — casi 11 veces su propia producción. En mercados volátiles, este modelo se vuelve extremadamente rentable.
Las compañías estadounidenses apenas comienzan a adaptarse. Chevron está expandiendo agresivamente su infraestructura interna de trading y vende cada vez más petróleo a través de divisiones propias en lugar de intermediarios. En el futuro cercano, la empresa planea comercializar independientemente más del 40% de su producción — el doble que el año pasado.
Esto debería permitir a Chevron aprovechar mejor la fuerte demanda asiática de combustible y gestionar de forma más eficiente la utilización de sus refinerías.
¿Qué significa esto?
La principal paradoja de la actual crisis petrolera es que el petróleo caro beneficia a muchos menos actores de lo que se suele asumir.
Las compañías europeas parecen mejor posicionadas para una volatilidad prolongada gracias a operaciones de trading más sólidas y estructuras empresariales más flexibles. Los gigantes petroleros estadounidenses, por el contrario, están lidiando con los efectos secundarios de sus propios modelos operativos y con una creciente dependencia de las decisiones políticas en Estados Unidos.
Cuanto más se prolongue el conflicto en el Golfo Pérsico, mayor podría ser la brecha de ganancias entre las corporaciones petroleras.
Especialmente si la administración Trump decide restringir las exportaciones de combustible en caso de que la gasolina alcance los $5 por galón. Una medida así podría ampliar el descuento del WTI frente al Brent y afectar la rentabilidad de los productores estadounidenses tanto en exploración como en refinación.
Como resultado, el sector petrolero depende cada vez más no solo de los precios del crudo, sino también de la política. Las decisiones de la Casa Blanca podrían resultar tan importantes para la industria como los propios acontecimientos en los mercados de materias primas.
Así que actuamos con prudencia y evitamos riesgos innecesarios.
¡Beneficios para todos!