Las acciones estadounidenses hacen una pausa tras el rally

El mercado bursátil se prepara para nuevas pruebas

SP500

Zona clave: 7,400 - 7,550

Compra: 7,600 (tras una ruptura decisiva por encima de 7,500); objetivo 7,850; StopLoss 7,530

Venta: 7,350 (con sólidos fundamentos negativos); objetivo 7,150-7,100; StopLoss 7,420

Los mercados bursátiles mundiales comenzaron el tercer trimestre sin el optimismo que mostraban anteriormente. Tras un impresionante crecimiento durante la primera mitad del año, los inversores adoptaron una postura más cautelosa: la debilidad de las estadísticas del mercado laboral estadounidense, la persistente incertidumbre en torno a las negociaciones entre Estados Unidos e Irán y las expectativas de posibles actuaciones por parte del Banco de Japón están obligando a los participantes del mercado a evaluar los riesgos con mayor atención.

Los futuros sobre los índices estadounidenses retrocedieron, lo que indica la transición del mercado hacia una fase de consolidación tras un potente rally.

Recordatorio:

La primera mitad del año resultó ser una de las más exitosas de los últimos años. El Dow Jones ganó un 8,9%, registrando su mejor resultado desde 2021. El S&P 500 avanzó un 9,6%, el Nasdaq un 12,8% y el índice de pequeñas compañías Russell 2000 se disparó casi un 22%, marcando el mejor inicio de año desde 1991.

El principal motor del crecimiento siguió siendo el sector de los semiconductores y la inteligencia artificial. Los fabricantes de chips representaron la mayor parte del movimiento alcista del mercado estadounidense. Solo durante el segundo trimestre, Micron, Intel y Advanced Micro Devices incrementaron conjuntamente su capitalización bursátil en aproximadamente 2 billones de dólares, confirmando que la infraestructura de IA sigue siendo el principal foco de interés de los inversores.

Al mismo tiempo, se produjo una notable rotación de capital dentro del sector tecnológico. Los llamados «Siete Magníficos» perdieron alrededor de 2,3 billones de dólares en capitalización bursátil, ya que una parte importante de los fondos se redistribuyó a favor de los fabricantes de chips. Esto sugiere que el mercado sigue apostando por el desarrollo de la inteligencia artificial, pero los inversores se están volviendo mucho más selectivos.

En la segunda mitad del año, el margen de error se reduce de forma considerable.

  • La política monetaria de la Reserva Federal vuelve a ocupar el centro de atención. Los inversores siguen muy de cerca cualquier señal sobre la posibilidad de nuevas subidas de los tipos de interés, ya que la inflación continúa siendo un factor de riesgo. El mercado de futuros estima la probabilidad de una subida de tipos ya a finales de este mes en torno al 33%, mientras que la probabilidad de un movimiento similar en septiembre se sitúa entre el 67% y el 88%.
  • Los débiles datos de empleo suavizaron parcialmente las expectativas. En junio, la economía estadounidense creó únicamente 57.000 puestos de trabajo frente a los 110.000 esperados. Esto reduce la presión sobre la Fed para endurecer inmediatamente su política monetaria, aunque la elevada inflación sigue limitando el margen para flexibilizarla.
  • La temporada de resultados empresariales será la próxima gran prueba para el mercado. Los inversores esperan sólidos resultados financieros de las principales compañías tecnológicas ya a mediados de julio, ya que estos deberán justificar las elevadas valoraciones actuales del mercado.
  • Al mismo tiempo, el aumento del rendimiento de los bonos del Tesoro estadounidense a 10 años hasta el 4,46% y el riesgo persistente de una política más agresiva por parte de la Fed podrían incrementar la presión sobre los segmentos más sensibles del mercado, incluidos los criptoactivos.

¿Y cuál es el resultado?

La caída iniciada en los futuros no borra los sólidos resultados obtenidos durante la primera mitad del año, pero demuestra que una parte importante de las expectativas positivas ya ha sido incorporada a las cotizaciones del mercado. Tras la fuerte subida, los inversores se muestran mucho más prudentes y exigen mejores resultados corporativos y datos macroeconómicos más sólidos.

La elevada inflación y el aumento de los rendimientos de los bonos siguen representando riesgos para las acciones de crecimiento.

Si la temporada de resultados confirma un crecimiento estable de los beneficios, las inversiones en inteligencia artificial continúan dando resultados y los indicadores económicos permanecen sólidos, la tendencia alcista podría extenderse mucho más allá del sector de los semiconductores. Sin embargo, una inflación persistentemente elevada o un fortalecimiento adicional de las expectativas de endurecimiento de la política de la Fed podrían hacer que el mercado fuera considerablemente más vulnerable a una corrección profunda.

Desde el punto de vista técnico, el S&P 500 continúa manteniéndose cerca de una importante zona de soporte, pero la recuperación sigue pareciendo poco convincente. Los débiles datos macroeconómicos redujeron parcialmente la probabilidad de una subida inminente de los tipos de interés, aunque la demanda institucional continúa siendo cautelosa y la estructura del mercado sigue mostrando signos de presión. Mientras el índice no logre consolidarse por encima del rango de 7.550–7.650 puntos, lo más probable es que el movimiento alcista actual siga considerándose un rebote correctivo. Un regreso por debajo de los 7.100 puntos aumentaría significativamente el riesgo de formación de una nueva ola bajista.

Por ello, actuamos con prudencia y evitamos riesgos innecesarios.

¡Que las ganancias os acompañen!