Trump contra las grandes petroleras

Cómo las compañías petroleras se enfrentaron al presidente
SP500
Zona clave: 7,400 - 7,500
Compra: 7,570 (tras una ruptura decisiva por encima de 7,550); objetivo 7,700-7.750; StopLoss 7,520
Venta: 7,400 (en un retroceso tras volver a probar el nivel de 7,500); objetivo 7,250; StopLoss 7,450
La guerra en torno a Irán se ha convertido en un problema político interno para Trump. Los consumidores estadounidenses están sufriendo la consecuencia más dolorosa del conflicto: el elevado precio de la gasolina. Y ahora, el principal objetivo del presidente ya no es Teherán, sino las mayores compañías petroleras de Estados Unidos.
Según la American Automobile Association (AAA), el precio medio de la gasolina en Estados Unidos ha aumentado aproximadamente un 24% en comparación con hace un año, alcanzando los 3,80 dólares por galón. Los precios del diésel han aumentado cerca de un 30%, hasta los 4,80 dólares por galón. Para la Casa Blanca, esto ya no es solo otro dato económico, sino un factor capaz de influir en el estado de ánimo político de los votantes estadounidenses.
Trump considera que un precio justo para la gasolina debería situarse en torno a los 2,25 dólares por galón. Sin embargo, precios de ese nivel solo se vieron por última vez en 2020, cuando la pandemia de COVID-19 prácticamente paralizó la economía mundial y provocó el desplome de la demanda de petróleo.
El presidente acusa abiertamente a las compañías petroleras de reducir los precios con demasiada lentitud y de utilizar el conflicto militar para obtener beneficios excesivos.
Recordatorio:
La industria petrolera rechaza firmemente estas acusaciones. Las empresas destacan que los precios de los combustibles dependen de mucho más que del precio del petróleo crudo. El precio final al consumidor incluye el transporte, el refinado, la logística, las normas medioambientales obligatorias para los combustibles, los impuestos y el nivel de las reservas comerciales.
Además, una parte importante del petróleo crudo se compra con antelación a precios más elevados, por lo que la caída del precio del crudo solo se refleja en las gasolineras después de varias semanas o incluso meses.
- Durante las crisis geopolíticas, los precios de la gasolina suelen aumentar más rápido que los del petróleo crudo. Como resultado, el crack spread —la diferencia entre los precios de los productos refinados y el coste del petróleo crudo— se amplía considerablemente.
- A finales de junio, el crack spread de la gasolina en Estados Unidos superó los 30 dólares por barril, frente a un rango de 18–22 dólares apenas un mes antes.
- Se espera que Valero Energy, Marathon Petroleum y Phillips 66 presenten sus mejores resultados financieros de los últimos trimestres. Mientras tanto, gigantes energéticos integrados como ExxonMobil y Chevron siguen beneficiándose tanto de las altamente rentables actividades de exploración y producción (upstream) como de los márgenes récord del refinado. Según los analistas, los beneficios de las divisiones de refinación podrían aumentar entre un 30% y un 60% en el segundo trimestre.
- El elevado precio de la gasolina se está convirtiendo en un impulsor directo de la inflación. Aumentan los costes de transporte, los billetes de avión se encarecen, los costes logísticos suben, los precios de los alimentos aumentan y prácticamente toda la cadena de precios al consumo está bajo presión. Para la Reserva Federal, esto representa un riesgo adicional de inflación persistente.
- Según las encuestas del Financial Times, alrededor del 58% de los estadounidenses considera que la campaña militar contra Irán no ha justificado sus costes económicos. Para los republicanos, esto se está convirtiendo en un serio desafío político de cara al próximo ciclo electoral.
El conflicto militar ha vuelto a incorporar una importante prima de riesgo geopolítico al mercado petrolero. Aunque el tráfico por el estrecho de Ormuz se está recuperando gradualmente, las refinerías siguen siendo capaces de mantener elevados los precios de los combustibles mientras persistan los riesgos para la seguridad.
¿Qué significa esto?
La confrontación entre la Casa Blanca y las grandes petroleras demuestra hasta qué punto ha cambiado la estructura del mercado mundial del petróleo. Hoy en día, los precios están impulsados por mucho más que el equilibrio tradicional entre oferta y demanda.
La presión de la administración Trump podría aumentar la volatilidad de las acciones de las empresas de refinación y debilitar temporalmente el sentimiento en el sector energético. Sin embargo, desde un punto de vista fundamental, la rentabilidad del sector sigue respaldada por los elevados márgenes de refinación y una sólida demanda de productos petrolíferos.
Cualquier nueva escalada relacionada con Irán o el estrecho de Ormuz podría impulsar rápidamente el precio del Brent de nuevo hacia el rango de 80–85 dólares por barril. Por el contrario, si los acuerdos diplomáticos se mantienen, es probable que la presión bajista sobre los precios del petróleo aumente gradualmente.
Por eso, hoy los inversores deben seguir de cerca no solo los precios del Brent y del WTI, sino también los crack spreads, los datos de inventarios de la EIA, las expectativas de inflación y las declaraciones de la administración estadounidense. En conjunto, estos factores están configurando las perspectivas de las compañías petroleras, del dólar estadounidense, de las decisiones de política monetaria de la Reserva Federal y de la dirección futura del mercado bursátil estadounidense.
Así que actuemos con prudencia y evitemos asumir riesgos innecesarios.
¡Les deseamos operaciones rentables!