El factor Takaichi aumenta la presión

Por qué el yen se está debilitando
GBP/JPY
Zona clave: 209,50–211,00
Compra: 211,50 (con fundamentos positivos sólidos); objetivo 214,00; StopLoss 210,80
Venta: 209,00 (tras volver a probar el nivel 209,50); objetivo 207,00–206,50; StopLoss 209,70
El par USD/JPY ha mostrado un crecimiento sostenido durante una semana, a pesar de que el Índice del Dólar estadounidense se mantiene cerca del nivel de 98 sin una tendencia clara. Esta dinámica se explica por una combinación de factores fundamentales que se refuerzan mutuamente.
El detonante del debilitamiento del yen fue un informe publicado por el periódico japonés [Mainichi Shimbun](chatgpt://generic-entity?number=0), citando fuentes familiarizadas con la situación. Según estas, la primera ministra [Sanae Takaichi](chatgpt://generic-entity?number=1), durante una reunión con el gobernador del Banco de Japón [Kazuo Ueda](chatgpt://generic-entity?number=2) el 16 de febrero, expresó dudas sobre la necesidad de nuevas subidas de tipos. Ueda describió públicamente las conversaciones como un intercambio rutinario de opiniones, pero la información interna apunta a una postura gubernamental más firme.
Aunque los datos no son oficiales, el mercado los tomó en serio. Takaichi es considerada partidaria de una línea cercana a la “Abenomics”, una estrategia basada en el estímulo económico mediante un amplio gasto público y una política monetaria acomodaticia.
Recordatorio:
A principios de febrero, Sanae Takaichi reforzó su posición política: el [Partido Liberal Democrático de Japón](chatgpt://generic-entity?number=3), que ella lidera, obtuvo una mayoría constitucional en la cámara baja del parlamento, logrando 316 de los 465 escaños.
El gabinete ya ha comenzado los preparativos para reducir el impuesto al consumo sobre los productos alimenticios del 8 % actual a cero, a pesar de posibles pérdidas presupuestarias anuales de aproximadamente 5 billones de yenes.
Anteriormente, la primera ministra aprobó un paquete de estímulo por un total de 21,3 billones de yenes.
Es evidente que implementar una expansión fiscal de tal magnitud requiere el respaldo del banco central en forma de mantenimiento de condiciones financieras acomodaticias.
Por ello, los participantes del mercado prestaron más atención a los informes internos que a los comentarios oficiales. Los indicadores macroeconómicos también refuerzan las dudas sobre la necesidad de subir los tipos en las próximas reuniones, en marzo o abril.
- El IPC nacional cayó en enero al 1,5 % frente al 2,1 % anterior (previsión: 1,6 %). Es el nivel más bajo desde 2022.
- El IPC subyacente, excluyendo alimentos frescos, descendió al 2,0 %, también el nivel más bajo desde marzo de 2022.
- El índice excluyendo alimentos y energía se desaceleró hasta el 2,6 %.
- El PIB de Japón en el cuarto trimestre aumentó solo un 0,1 % trimestral, frente a expectativas del 0,4 %.
- En términos anuales, el crecimiento económico fue de apenas el 0,2 %.
Las razones del débil desempeño siguen siendo la caída de la demanda interna, las restricciones comerciales (incluidas las medidas proteccionistas de EE. UU. y las tensiones con China) y la reducción de la inversión pública.
Este contexto macroeconómico aumenta la presión sobre el yen y respalda el crecimiento de USD/JPY.
El sentimiento dentro de la comunidad económica japonesa sigue siendo mixto. Por ejemplo, el exgobernador del Banco de Japón [Haruhiko Kuroda](chatgpt://generic-entity?number=4) aboga por subidas de tipos, advirtiendo que el nuevo estímulo fiscal podría incrementar las presiones inflacionarias.
Los nombramientos de personal se convirtieron en un factor adicional. Los académicos Toichiro Asada y Ayano Sato, conocidos partidarios de una política reflacionaria —tipos bajos y gasto público activo— han sido nominados para el consejo del Banco de Japón. Consideran que un yen débil es una herramienta para apoyar la economía.
¿Cuál es el resultado?
Si se opera con el yen, la retórica de los funcionarios gubernamentales adquiere una importancia crítica. La presión abierta del gobierno a favor de tipos bajos crea un trasfondo negativo a medio plazo para la moneda nacional. Al mismo tiempo, los riesgos inflacionarios permanecen, pero temporalmente pasan a un segundo plano.
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