El dólar se fortalece: el euro ha perdido su oportunidad

Cómo operar el problema de la política monetaria

EUR/USD

Zona clave: 1.1550 - 1.1620

Compra: 1.1650 (sobre una sólida base positiva); objetivo 1.1780-1.1850; StopLoss 1.1580

Venta: 1.1500 (tras un retroceso después de volver a probar 1.1600); objetivo 1.1350; StopLoss 1.1570

El optimismo hacia el dólar estadounidense ha alcanzado su nivel más alto en más de un año. El principal impulsor sigue siendo el conflicto en curso en Oriente Medio, que está aumentando la demanda de la moneda estadounidense como activo refugio tradicional.

En teoría, un acuerdo de paz confirmado entre Estados Unidos e Irán, seguido de la reapertura de las principales rutas marítimas, podría reducir los precios de la energía, aliviar las presiones inflacionarias y disminuir la necesidad de un mayor endurecimiento por parte de los bancos centrales. En ese escenario, el dólar podría perder parte de su fortaleza, mientras que el euro tendría la oportunidad de recuperarse.

Sin embargo, los mercados no creen en las expectativas de Trump sobre un rápido final del conflicto. La incertidumbre geopolítica sigue presente y, junto con ella, continúan fortaleciéndose las expectativas de una política más agresiva por parte de la Reserva Federal.

Los inversores incorporan cada vez más en los precios la probabilidad de una nueva subida de tipos de interés en Estados Unidos. Durante el último mes, estas expectativas han aumentado de manera notable. En el contexto de la estrategia de la Fed de mantener los tipos “más altos durante más tiempo” y de una tasa de referencia significativamente superior a la europea, el dólar sigue conservando una clara ventaja.

Recordemos:

El BCE elevó sus tipos de interés clave en 25 puntos básicos. Se trata de la primera subida en los últimos tres años tras un prolongado período de política monetaria ultralaxa. La tasa de depósito se sitúa ahora en el 2,25%, mientras que la tasa principal de refinanciación ha aumentado al 2,4%. La presidenta del BCE, Christine Lagarde, señaló explícitamente la inflación energética como una de las principales razones de esta decisión.

Sin embargo, este paso ha hecho poco para reducir la diferencia entre la política monetaria europea y la estadounidense. Ambos reguladores están endureciendo las condiciones financieras, pero la Fed inició este proceso mucho antes, desde niveles significativamente más altos, y aún conserva margen para nuevas subidas de tipos. El BCE dispone de una flexibilidad considerablemente menor.

Precisamente esta persistente diferencia de tipos de interés sigue siendo el principal obstáculo para la apreciación del euro.

Además, existen varios factores adicionales que continúan ejerciendo presión:

  • El BCE se ha visto obligado a reconocer que las presiones inflacionarias hace tiempo que dejaron de limitarse al sector energético y se están extendiendo gradualmente a otros segmentos de la economía.
  • El Banco Mundial redujo su previsión de crecimiento económico mundial al 2,5%, el nivel más bajo desde la pandemia de 2020.
  • Los elevados precios del petróleo continúan trasladándose a todas las categorías de gastos. Además, una de las nuevas fuentes de inflación son las tecnologías de inteligencia artificial: el software y los componentes informáticos han aumentado un récord del 14,5% interanual.
  • El rápido crecimiento de la demanda de equipos relacionados con la inteligencia artificial sigue impulsando las exportaciones de China y Corea del Sur, lo que indirectamente ejerce presión sobre la economía europea y el euro.

Al mismo tiempo, los gobiernos y los bancos centrales están perdiendo gradualmente margen de maniobra. Años de dinero barato y grandes déficits presupuestarios han agotado casi por completo la flexibilidad que antes ofrecía la política monetaria.

El conflicto en Oriente Medio solo agrava la situación, empujando a la economía mundial hacia un escenario clásico de estanflación, donde el crecimiento económico se desacelera mientras la inflación se acelera simultáneamente.

En estas condiciones, incluso las soluciones más evidentes dejan de ser efectivas. Los bancos centrales ya no pueden simplemente reducir los tipos para apoyar el crecimiento económico, porque están obligados a mantener un estricto control sobre la inflación.

¿Y cuál es el resultado?

Por ahora, el mercado mantiene un optimismo prudente. Las negociaciones entre Estados Unidos e Irán están apoyando temporalmente el apetito por el riesgo de los inversores: el índice S&P 500 cotiza apenas un 2% por debajo de sus máximos históricos.

Algunos analistas confían en un nuevo impulso para el rally de los mercados bursátiles mundiales, incluidas las bolsas europeas. La premisa es que unos precios energéticos más bajos podrían aliviar las presiones inflacionarias y reducir la necesidad de nuevas subidas de tipos por parte de la Fed.

Sin embargo, sigue siendo prematuro hablar de un cambio de tendencia a gran escala hasta que aparezcan señales de mercado sostenibles.

A pesar del inicio positivo de la semana, el euro continúa bajo presión frente al dólar estadounidense. La razón principal sigue siendo la misma: las políticas monetarias de la Fed y del BCE continúan divergiendo tanto en el ritmo como en la posible trayectoria futura de sus acciones.

Mientras la Fed mantenga una postura más agresiva, el dólar conservará su posición dominante en el mercado de divisas.

La atención de los inversores se centrará ahora en las declaraciones del nuevo presidente de la Reserva Federal, Kevin Warsh, cuyos comentarios determinarán en gran medida las expectativas futuras sobre los tipos de interés y la dirección del par EUR/USD.

Por lo tanto, actuamos con prudencia y evitamos riesgos innecesarios.

¡Beneficios para todos!