La inflación y el petróleo son dos problemas para la Fed

El mercado no entiende hacia dónde se dirigen los tipos de interés
EUR/USD
Zona clave: 1.1380 - 1.1450
Compra: 1.1450 (con un sólido respaldo de factores fundamentales positivos); objetivo 1.1650-1.1700; StopLoss 1.1380
Venta: 1.1350 (tras un retroceso después de volver a probar el nivel de 1.1400); objetivo 1.1150; StopLoss 1.1420
La Reserva Federal vuelve a encontrarse en el centro de uno de los períodos más difíciles de los últimos años. Los principales inversores institucionales siguen esperando recortes de los tipos de interés, mientras que los mercados financieros incorporan cada vez más la posibilidad de otra subida de tipos en los próximos meses.
La divergencia de expectativas está impulsada por la elevada incertidumbre en torno a la inflación, los precios de la energía y las perspectivas de crecimiento de la economía estadounidense.
Recordemos:
- Los economistas esperan el primer recorte de 25 puntos básicos solo en el tercer trimestre de 2027.
- Los mercados de futuros contemplan la posibilidad de otra subida de tipos ya en septiembre.
- La inflación subyacente sigue siendo elevada, situándose en el 3,4%.
- Los precios del petróleo cercanos a los 100 dólares por barril aumentan el riesgo de una nueva ola de presiones inflacionarias.
La previsión de recortes de tipos ya se ha retrasado un trimestre en comparación con las expectativas de junio. Al mismo tiempo, las estimaciones de los analistas siguen difiriendo significativamente de las expectativas del mercado, ya que los inversores consideran cada vez más la posibilidad de un endurecimiento monetario adicional.
La inflación sigue siendo la principal fuente de incertidumbre. El informe de julio de la Reserva Federal señaló que:
- el índice PCE aumentó hasta el 4,1%;
- el componente energético del PCE creció un 24% en comparación con el año anterior;
- el conflicto en Oriente Medio sigue siendo una de las principales fuentes de riesgo inflacionario.
Varios responsables de la Reserva Federal ya han advertido de que, si la inflación persistente continúa, el banco central podría verse obligado a volver a subir los tipos de interés.
Al mismo tiempo, la situación actual difiere considerablemente, por ejemplo, de la crisis inflacionaria de 2022. En aquel entonces, el aumento de los precios estaba impulsado por la recuperación de la demanda mundial tras la pandemia. Hoy, la principal fuente de presión inflacionaria proviene del lado de la oferta. El encarecimiento del petróleo está elevando gradualmente el coste de los combustibles, la logística, el transporte aéreo, los productos químicos y los alimentos.
Este tipo de inflación representa un problema mucho más difícil para un banco central. La subida de los tipos de interés es prácticamente incapaz de aumentar la oferta mundial de petróleo, lo que significa que la eficacia de la política monetaria tradicional es considerablemente menor.
Debe prestarse especial atención no solo a la tasa general de inflación, sino también a la velocidad con la que la inflación se traslada al sector de los servicios. Este proceso podría acabar convenciendo a la mayoría de los miembros del FOMC de respaldar una política monetaria más restrictiva.
Una divergencia tan significativa de expectativas tiene consecuencias directas para los mercados financieros. Las previsiones sobre los tipos de interés determinan la evolución de los rendimientos de los bonos del Tesoro, los costes hipotecarios, los gastos de financiación de las empresas y las valoraciones del mercado bursátil. Si los recortes de tipos se retrasan realmente hasta 2027, los costes de financiación permanecerán elevados durante mucho más tiempo de lo que los inversores esperaban.
¿Qué significa esto?
El mercado se encuentra ahora en una situación extremadamente inusual, en la que los mismos indicadores macroeconómicos respaldan conclusiones completamente opuestas sobre la futura política de la Reserva Federal. Precisamente por eso, cada nuevo informe del IPC, el IPP o el PCE provoca una revisión tan amplia de las expectativas.
La diferencia entre los enfoques de la Reserva Federal y el Banco Central Europeo sigue siendo igualmente importante. Actualmente, esta divergencia está ejerciendo una influencia mucho mayor sobre el EUR/USD que la mayoría de los indicadores macroeconómicos tradicionales.
Mientras la Reserva Federal demuestre una mayor disposición que el BCE a mantener una política monetaria restrictiva, la ventaja fundamental seguirá estando del lado del dólar. Esto respalda la demanda de activos estadounidenses y aumenta la presión sobre la moneda europea.
Sin embargo, si la inflación en Estados Unidos comienza a desacelerarse más rápido que en la zona euro, la situación podría cambiar rápidamente. Cualquier relajación sostenida de las presiones sobre los precios o un cambio en la retórica de la Reserva Federal podría convertirse en el catalizador de una nueva fase de apreciación del euro.
Así que actuemos con prudencia y evitemos asumir riesgos innecesarios.
¡Beneficios para todos!