El oro cae, pero no hay pánico en el mercado

Los metales preciosos temen a la inflación
XAU/USD
Zona clave: 4,250.00 - 4,500.00
Compra: 4,500.00 (con sólidos fundamentos positivos); objetivo 4,750.00; StopLoss 4,430.00
Venta: 4,200.00 (tras una ruptura convincente de 4,250); objetivo 3,850-3,700; StopLoss 4,270.00
El estatus histórico de “activo refugio” ya no es suficiente para mantener los precios de los metales preciosos en los niveles actuales. Las cotizaciones del oro, la plata y el platino han estado cayendo durante aproximadamente diez sesiones consecutivas en medio de crecientes preocupaciones por la inflación provocada por el conflicto en Oriente Medio. Los riesgos de una posible subida de tasas por parte de la Fed se están intensificando gradualmente, lo que ejerce presión adicional sobre el mercado de metales.
Recordemos:
El oro cotizado en bolsa está denominado en dólares estadounidenses; por lo tanto, cuanto más fuerte es la moneda estadounidense, más caro resulta el oro para los inversores fuera de Estados Unidos y menor es la demanda. En períodos de aversión al riesgo, los inversores prefieren cada vez más la liquidez en dólares como una alternativa más rápida y conveniente.
Por primera vez en los últimos diez años, el mercado del oro ha enfrentado problemas de liquidez. La fuerte caída de los precios está vinculada no solo a factores fundamentales, sino también a la necesidad de obtener efectivo: los inversores están cerrando posiciones en oro para cubrir pérdidas y requisitos de margen en otros activos. En caso de una mayor escalada del conflicto, esta dinámica podría intensificarse.
Razones adicionales de presión sobre el mercado:
- Esto es comprensible — la alta liquidez del oro en un período en el que los riesgos disminuyen tiene un impacto negativo en su valor. Un factor adicional es la toma de beneficios tras un rally de varios meses — los inversores cierran posiciones en oro para cubrir requisitos de margen en otros activos.
- El factor fundamental de presión sigue siendo el aumento de las expectativas de inflación y la disminución de las probabilidades de una flexibilización de la política de la Fed en el corto plazo. Esto afecta negativamente al oro y a la plata: ninguno de estos activos genera ingresos por cupón, por lo tanto, ambos se vuelven menos atractivos cuando aumentan los rendimientos de los bonos y se debilitan las expectativas de recortes de tasas.
- En lugar de invertir en metales preciosos, los inversores están trasladándose cada vez más hacia instrumentos que generan ingresos, ya que el aumento de los precios de la energía refuerza las expectativas de una política monetaria más restrictiva.
La magnitud de la venta aún no puede calificarse como récord, sin embargo, la velocidad de la caída de los precios ya supera el ritmo observado en muchos períodos anteriores.
Además, Oriente Medio sigue siendo un importante centro financiero para el mercado de metales preciosos, un “hub del oro” global. Por ejemplo, los Emiratos Árabes Unidos siguen siendo un punto clave para el procesamiento y la logística del oro hacia Asia.
Ya a principios de marzo, el oro físico en Dubái se vendía con un descuento de hasta 30 dólares por onza en relación con el benchmark de Londres (LBMA) debido a cancelaciones de vuelos y problemas logísticos. El conflicto militar ha destruido de facto este sistema de estabilización de precios tanto para el oro físico como para el cotizado en bolsa.
¿Y cuál es el resultado?
Los futuros del oro todavía intentan recuperarse, sin embargo, la dinámica bajista se mantiene en la mayoría de los marcos temporales. La caída especulativa de los precios del petróleo provocó solo una corrección técnica — la tendencia bajista general en el mercado de metales preciosos aún no se ha revertido.
Al mismo tiempo, los mercados prácticamente ignoran la negativa de Trump a llevar a cabo la amenaza de destruir la infraestructura energética de Irán, percibiéndola como otro elemento de su política TACO (Trump Always Chickens Out). Los flujos de capital asociados a la aversión al riesgo vuelven a convertirse en el factor clave que impulsa los precios.
Sin embargo, a largo plazo, los factores fundamentales aún pueden jugar a favor del oro. El aumento de los riesgos fiscales globales, la disminución de la confianza en las monedas fiduciarias y la alta inestabilidad geopolítica mantienen el potencial de crecimiento.
Se espera que la demanda estructural — especialmente por parte de los bancos centrales de países en desarrollo que buscan diversificar reservas — pueda formar un soporte de precios estable para el oro en la zona de 3,750-3,500. Por eso, las apuestas alcistas a largo plazo sobre este activo siguen siendo relevantes a pesar de la corrección actual. No obstante, es imprescindible un análisis fundamental cuidadoso de la situación.
Así que actuamos con prudencia y evitamos riesgos innecesarios.
¡Beneficios para todos!