Gran Bretaña: una nueva crisis, viejos problemas

La dimisión del Primer Ministro aumenta la presión sobre la libra esterlina
GBP/USD
Zona clave: 1.3150 - 1.3250
Compra: 1.3280 (con sólidos fundamentos positivos); objetivo 1.3450-1.3500; StopLoss 1.3200
Venta: 1.3100 (tras una ruptura decisiva por encima de 1.3150); objetivo 1.2950-1.2900; StopLoss 1.3180
El Reino Unido vuelve a entrar en un período de incertidumbre política. El equipo de Keir Starmer ya ha comenzado el proceso de transferencia de poderes a su probable sucesor, Andy Burnham, mientras que los mercados financieros se ven obligados a descontar no solo los riesgos macroeconómicos y geopolíticos, sino también un posible cambio en el rumbo económico del país. En este contexto, la volatilidad de los activos británicos está aumentando de forma notable.
Recordatorio:
La crisis política comenzó a desarrollarse tras las elecciones locales de mayo, que supusieron un duro golpe para el Partido Laborista. El partido perdió más de 1.200 escaños en los consejos locales y perdió el control de decenas de administraciones municipales.
El problema resultó ser sistémico: el Partido Laborista perdió apoyo simultáneamente en ambos extremos del espectro político. Una parte de los votantes se desplazó hacia la derecha apoyando a Reform UK, mientras que otra se inclinó hacia los Verdes. Esta redistribución del electorado desencadenó una profunda crisis interna y puso en marcha procesos abiertos destinados a apartar a Starmer del cargo de Primer Ministro.
Al mismo tiempo, la política exterior del país permanecerá prácticamente sin cambios. El Reino Unido continuará con su estrategia de contención de Rusia y de mantener la cooperación más estrecha posible con Europa dentro de la realidad posterior al Brexit.
Sin embargo, los factores externos no crearon la crisis; simplemente la hicieron considerablemente más costosa.
- En su reunión del 18 de junio, el Banco de Inglaterra (BOE) indicó directamente que el shock energético vinculado a la inestabilidad en Oriente Medio sigue manteniendo un elevado nivel de incertidumbre. A pesar de que la inflación descendió al 2,8 %, el regulador advirtió sobre el riesgo de una nueva aceleración durante la segunda mitad del año debido al traslado de los mayores precios de la energía al resto de la economía.
- Al mismo tiempo, el Banco de Inglaterra está registrando señales de desaceleración de la actividad económica y debilitamiento del mercado laboral. Para el gobierno, esta combinación representa uno de los escenarios más desfavorables: el margen tanto para los estímulos fiscales como para los compromisos políticos internos se reduce significativamente.
¿Por qué teme el mercado a Andy Burnham?
La información de que el alcalde del Gran Mánchester, Andy Burnham, podría convertirse en el nuevo jefe de gobierno apareció ya en primavera. En aquel momento, la libra reaccionó negativamente a estas noticias.
Para los inversores, Burnham está asociado con una mayor intervención estatal en la economía. Tradicionalmente se le relaciona con el apoyo a la expansión del gasto público, principalmente en el ámbito social y sanitario, así como con una postura menos estricta respecto a la disciplina fiscal.
El mercado considera este escenario como un factor de riesgo en varios frentes:
- aumento del déficit presupuestario;
- incremento de la emisión de deuda pública;
- mayor presión sobre los rendimientos de los bonos del gobierno británico (gilts);
- aumento de los costes futuros de financiación de la deuda pública.
La situación macroeconómica oficial ya parece bastante frágil. Las previsiones y estadísticas actuales solo refuerzan la cautela de los inversores:
- en marzo de 2026, la OBR proyectó un crecimiento del PIB real británico de solo el 1,1 % para 2026;
- la inflación media, medida por el IPC, se espera en el 2,3 %;
- el desempleo podría alcanzar un máximo del 5,3 %;
- en junio, la ONS registró una tasa de desempleo del 4,9 %, una disminución en el número de trabajadores empleados oficialmente y un mayor debilitamiento del mercado laboral;
- el 18 de junio, el Banco de Inglaterra mantuvo la tasa de interés en el 3,75 %, destacando al mismo tiempo la persistente incertidumbre causada por la crisis energética en Oriente Medio.
En este contexto, la inestabilidad política comienza a actuar a través del mecanismo de una mayor prima de riesgo.
Los inversores pueden posponer nuevas inversiones, la libra sufre una presión adicional, aumentan los rendimientos de los gilts y se incrementa el coste de financiación de la deuda pública.
¿Qué significa esto para los traders?
La crisis política en el Reino Unido se está convirtiendo en un factor de riesgo de mercado independiente.
Para los participantes del mercado de divisas, la conclusión sigue siendo bastante pragmática: la libra se está convirtiendo gradualmente en una de las monedas más sensibles a las noticias políticas.
Las tácticas más racionales en este momento parecen ser:
- operaciones de corto plazo basadas en eventos tras declaraciones oficiales de las autoridades;
- reducción del tamaño de las posiciones;
- un control del riesgo más estricto;
- una actitud prudente respecto a apuestas de largo plazo por el fortalecimiento de la libra.
Por ahora, sigue vigente un escenario moderadamente bajista para la libra frente al euro si la crisis política se prolonga.
En GBP/USD, la dinámica dependerá más de las acciones de la Reserva Federal y del comportamiento general del dólar en los mercados globales, lo que podría suavizar los riesgos internos británicos.
Además de resolver los problemas económicos, el nuevo Primer Ministro tendrá que afrontar otra difícil cuestión política: intentar restablecer las relaciones con la administración estadounidense y con Trump personalmente. Sin embargo, en esta etapa, las probabilidades de que ocurra semejante milagro son extremadamente bajas.
Por ello, actuamos con prudencia y evitamos riesgos innecesarios.
¡Que las ganancias os acompañen!