El yen como instrumento de una política fallida

Un nuevo intento de controlar el mercado japonés

USD/JPY

Zona clave: 156.50 - 157.50

Compra: 158.00 (sobre fuertes fundamentos positivos); objetivo 159.50-160.00; StopLoss 157.50

Venta: 156.00 (tras un retest de 156.50); objetivo 154.50-153.50; StopLoss 156.50

Las autoridades japonesas vuelven a intentar frenar la debilidad de la moneda nacional. Durante la “Golden Week” de mayo, el Banco de Japón intervino en el mercado de divisas para apoyar al yen, aprovechando la ventaja tradicional de los periodos festivos: una menor liquidez en las operaciones.

La esencia de estas intervenciones consiste en la compra masiva de yenes en el mercado internacional de divisas. Anteriormente, el regulador ya había recurrido a medidas similares, intentando limitar el impacto del conflicto en Oriente Medio y del aumento de los precios de la energía sobre el tipo de cambio de la moneda japonesa.

Sin embargo, el resultado fue previsiblemente limitado. El cierre masivo de posiciones cortas sobre el yen redujo temporalmente la presión especulativa, pero todavía no ha logrado revertir la persistente tendencia de debilitamiento frente al dólar estadounidense.

La actual intervención del Banco de Japón parece más un intento de ganar tiempo que una herramienta real para revertir el mercado cambiario.

Recordatorio:

La intervención de las autoridades japonesas se produjo después de que el USD/JPY superara el nivel de 160.5 a finales de abril, uno de los niveles más débiles del yen en las últimas décadas. En pocas horas, el par de divisas cayó más de un 3%, lo que provocó especulaciones sobre un apoyo masivo por parte del Ministerio de Finanzas de Japón. Según estimaciones del mercado, podrían haberse gastado alrededor de ¥5.5 billones ($35 mil millones) para estabilizar el tipo de cambio, mientras que las operaciones posteriores podrían haber añadido otros aproximadamente ¥5 billones.

Varios factores fundamentales continúan presionando simultáneamente al yen:

  • las bajas tasas de interés en Japón hacen que la moneda sea menos atractiva para los inversores internacionales que buscan mayores rendimientos;
  • un yen débil incrementa los costes de importación, especialmente de recursos energéticos, intensificando la presión inflacionaria y aumentando la carga sobre los programas de apoyo gubernamental;
  • los mercados financieros ya han descontado en gran medida las esperadas subidas de tipos del Banco de Japón, limitando el efecto de un mayor endurecimiento monetario;
  • la probabilidad de una subida de tipos en junio sigue siendo elevada; sin embargo, la política monetaria continúa rezagada respecto a la realidad económica actual, limitando el apoyo a largo plazo para la moneda japonesa;
  • otro importante factor de presión siguen siendo las grandes posiciones especulativas del capital privado contra el yen.

La experiencia histórica demuestra que las intervenciones cambiarias solo son capaces de provocar rallies de corto plazo y obligar a los participantes del mercado a cerrar posiciones cortas. Sin embargo, sin el respaldo de factores fundamentales, estas acciones rara vez conducen a la formación de una tendencia alcista sostenible.

Cualquier fortalecimiento temporal del yen —por ejemplo, en medio de negociaciones entre EE. UU. y Japón o de señales políticas coordinadas— podría ser percibido por los traders más como una oportunidad para abrir nuevas posiciones cortas que como el inicio de una recuperación completa.

La situación del yen se parece cada vez más a una lucha contra las consecuencias y no contra las causas fundamentales de la debilidad de la moneda. Mientras la diferencia de tipos de interés entre EE. UU. y Japón siga siendo significativa y los factores fundamentales no cambien, las capacidades del Banco de Japón seguirán siendo limitadas.

Incluso intervenciones cambiarias de gran escala solo son capaces de ralentizar temporalmente la caída del tipo de cambio, pero no de cambiar la tendencia general.

Para los próximos meses, el par USD/JPY mantiene las condiciones para volver al rango de 160–165, especialmente si persisten las expectativas de una política más agresiva por parte de la Reserva Federal y el regulador japonés continúa actuando con cautela.

Así que actuamos con prudencia y evitamos riesgos innecesarios.

¡Beneficios para todos!