No hay acuerdo: la política vence a los negocios

El mercado volvió a creer en la diplomacia... y volvió a equivocarse

SP500

Zona clave: 7.680 - 7.800

Compra: 7.830 (tras un retroceso después de una corrección hacia 7.700); objetivo: 7.950-8.000; Stop Loss: 7.760

Venta: 7.650 (ante un fuerte contexto fundamental negativo); objetivo: 7.550; Stop Loss: 7.720

El acuerdo entre Irán y Omán, que podría haber aumentado la oferta de petróleo, reducido los precios del crudo y disminuido la demanda del dólar estadounidense como activo refugio, ha vuelto a posponerse. Junto con él, el mercado también ha aplazado sus esperanzas de una reducción de los riesgos inflacionarios y de una política monetaria más flexible por parte de la Reserva Federal.

La prometida reapertura del estrecho de Ormuz no se materializó. Teherán acusó públicamente a Estados Unidos de interferencia política, subrayando que las negociaciones con Omán son un proceso bilateral y que no pueden avanzar bajo la amenaza de presión militar.

Washington continúa combinando declaraciones sobre su disposición a negociar con duras advertencias. Este enfoque solo reduce las probabilidades de alcanzar un compromiso.

Otra señal de advertencia llegó con nuevas explosiones cerca de un petrolero que transitaba por el estrecho de Ormuz. La causa exacta del incidente aún no ha sido determinada, pero el mercado volvió a recordar lo frágil que sigue siendo la situación.

Al mismo tiempo, Irán advirtió a los países del Golfo Pérsico que cualquier nuevo ataque estadounidense provocaría represalias contra infraestructuras energéticas críticas de la región. Según cinco fuentes, Teherán intenta aumentar el costo de cualquier posible escalada militar para los aliados de Washington.

Recordemos.

Paralelamente está surgiendo otro problema para el dólar estadounidense. A pesar de los elevados rendimientos de los bonos del Tesoro y de los comentarios agresivos de los funcionarios de la Reserva Federal, el dólar no ha logrado las ganancias esperadas. Los inversores continúan reduciendo simultáneamente su exposición tanto a los bonos del Tesoro como al dólar. Se trata de una señal preocupante para todo el sistema financiero.

Tras conocerse los informes sobre contactos privados regulares entre Kevin Warsh y Donald Trump, la confianza del mercado en la independencia de la dirección de la Reserva Federal se ha debilitado notablemente. Cuanto más analizan los inversores la situación, más cautelosos se muestran respecto a las perspectivas del mercado.

  • El Índice del Dólar Estadounidense (DXY) permanece atrapado entre 99,68 y 99,82, sin poder definir una dirección clara sin un catalizador fundamental sólido. Un rebote desde 99,68 hasta 99,82 podría provocar una corrección bajista de corto plazo en los principales pares de divisas. Una ruptura por debajo de 99,68 fortalecería la demanda del euro y la libra esterlina. Vender las principales divisas solo estaría justificado si el DXY logra consolidarse por encima de 99,82.
  • El Brent ha caído hasta los 78,30 dólares, perdiendo aproximadamente un 11 % en tres días. El mercado sigue descontando la posibilidad de una solución diplomática. La principal zona de resistencia se encuentra entre los 80 y los 82 dólares. Una caída por debajo de los 78 dólares podría acelerar el descenso hacia los 75 dólares. Una recuperación por encima de los 80 dólares señalaría el regreso de la prima de riesgo geopolítico.
  • El oro sigue bajo presión. Una ruptura por debajo del soporte de 4.200 dólares abriría el camino hacia los 4.000 dólares, mientras que un movimiento sostenido por encima de los 4.280 dólares convertiría la zona superior a los 4.350 dólares en el siguiente objetivo alcista.
  • Bitcoin intenta recuperarse, pero su estructura técnica sigue siendo frágil. El soporte se sitúa en 64.000 dólares y la resistencia en 65.000 dólares. Un movimiento sólido por encima de los 65.000 dólares será probable solo si el DXY cae por debajo de 99,68 y el dólar estadounidense continúa debilitándose.
  • El S&P 500 se mantiene en consolidación tras alcanzar nuevos máximos en la zona de 7.730-7.750. Por el momento, el mercado aún no ha desarrollado las condiciones necesarias para una corrección significativa.

El mercado está atrapado entre dos escenarios: la expectativa de un avance diplomático y el riesgo de una nueva escalada militar. El aplazamiento del acuerdo no significa que haya fracasado, pero tampoco justifica esperar una rápida desaparición de la prima de riesgo geopolítico. El mayor error en este momento es operar basándose en expectativas en lugar de hacerlo sobre señales confirmadas.

Entonces, ¿qué significa todo esto?

El mercado no cree en los titulares: espera hechos. Preservar el capital es actualmente más importante que intentar predecir el próximo movimiento político. Cada nueva declaración puede ser contradicha por una nueva amenaza apenas unas horas después.

Mientras el DXY permanezca dentro del rango de 99,68-99,82, abrir nuevas posiciones resulta prematuro.

Hasta que el DXY rompa su rango actual, se restablezca por completo la navegación por el estrecho de Ormuz o se produzca una nueva escalada, ninguno de los escenarios tendrá una ventaja decisiva. La tarea del trader no es predecir el futuro, sino incorporarse al movimiento una vez que el mercado haya elegido claramente su dirección.

Así que actuemos con prudencia y evitemos asumir riesgos innecesarios.

¡Les deseamos operaciones rentables!