Nueva tendencia: crisis logística del capital

Qué operar durante la guerra

EUR/JPY

Zona clave: 183.50 - 185.00

Compra: 185.30 (en una ruptura decisiva de 185.00); objetivo 187.50; StopLoss 184.70

Venta: 183.50 (con fundamentos fuertemente negativos); objetivo 181.50-180.00; StopLoss 184.20

El conflicto militar ya está amenazando directamente los flujos de capital provenientes de los países del Golfo. Incluso si la estabilidad a largo plazo de la región se mantiene formalmente intacta, las necesidades de financiación de estos países pueden reconfigurar significativamente la estructura del mercado financiero global. Los ataques a la infraestructura energética ya no son solo geopolítica: representan un riesgo sistémico a gran escala.

Recordatorio:

Los principales países del CCG (Consejo de Cooperación del Golfo) — Bahréin, Kuwait, Omán, Catar, Arabia Saudí y los EAU — han sido durante mucho tiempo un elemento clave del sistema financiero global. En los últimos cuatro años, su superávit conjunto en cuenta corriente ha superado los 800 mil millones de dólares.

En los últimos 5–7 años, los fondos soberanos del Golfo han sido una de las principales fuentes de liquidez global:

  • inversiones a gran escala en empresas tecnológicas;
  • importantes inversiones en infraestructura en Europa y Asia;
  • expansión activa en los mercados africanos;
  • rápido crecimiento de los segmentos de capital privado y capital de riesgo.

Qué está cambiando ahora

Cualquier cambio en los flujos globales de capital se produce en un momento en que la economía mundial ya enfrenta serios desafíos: el aumento de los déficits presupuestarios en los países desarrollados y la necesidad de refinanciar la deuda obligan a los gobiernos a incrementar la emisión de bonos.

Esto podría convertirse en una tendencia macro clave para traders e inversores en 2026–2027.

En realidad, el mercado ya no enfrenta un “riesgo de guerra”, sino la guerra misma. Y la principal amenaza ahora no es el petróleo (su producción se recuperará a largo plazo), sino una posible salida de capital de los países del Golfo.

Cualquier conflicto regional cambia automáticamente la estructura presupuestaria: aumentan los gastos en defensa, protección de infraestructuras, seguros y seguridad logística. Esto significa que los fondos que antes se destinaban a inversiones externas comienzan a permanecer dentro de la región. Si la región es percibida como una zona de riesgo bélico, el capital empieza a buscar destinos más seguros.

Cómo reacciona el mercado

El mercado ya no reacciona al riesgo de conflicto, sino a un verdadero shock energético:

  • los precios del gas en Europa aumentaron aproximadamente un 35% en una semana;
  • el petróleo superó los 100 dólares por barril y luego cayó alrededor de un 11% en un solo día tras noticias de negociaciones;
  • los países de la región informaron oficialmente a la ONU sobre amenazas no solo a la energía, sino también a la infraestructura financiera;
  • los analistas describen cada vez más la situación como una crisis total de seguridad energética y advierten de un nuevo shock inflacionario.

Tras los ataques a la infraestructura energética, el mercado entró en un modo clásico de aversión al riesgo combinado con un shock energético:

  • el dólar estadounidense se fortaleció como activo refugio;
  • el euro se vio presionado por el aumento de los precios del gas en Europa;
  • las monedas de los países importadores de energía se debilitaron significativamente.

Qué puede suceder a continuación

Si el conflicto se prolonga, son probables las siguientes consecuencias:

  • ralentización de las inversiones de los fondos de Arabia Saudí, EAU y Catar;
  • reducción de la financiación de grandes proyectos internacionales;
  • liquidación de activos líquidos para cubrir el gasto presupuestario.

Si la inflación vuelve a acelerarse, los bancos centrales podrían posponer los recortes de tipos. En ese caso, las acciones de crecimiento volverán a estar bajo presión, mientras que el oro y el petróleo recibirán apoyo adicional.

Si los precios del petróleo se mantienen altos durante al menos 3–4 meses, las monedas de países exportadores de materias primas se beneficiarán, mientras que Europa y Asia estarán en una posición más débil. La tendencia principal será la divergencia entre monedas de exportadores e importadores de energía.

Hacia dónde se dirigirá el capital

Si el conflicto dura más de 3–6 meses, puede intensificarse la redistribución de capital hacia “activos refugio”:

  • Estados Unidos (USD y bonos del Tesoro);
  • Suiza;
  • Japón;
  • economías de materias primas fuera de la zona de conflicto.

Los activos más vulnerables pueden incluir acciones de crecimiento, mercados fuertemente dependientes de inversiones de Oriente Medio, proyectos tecnológicos de capital de riesgo y bienes raíces europeos.

Al mismo tiempo, en el medio plazo, los cruces de divisas con el yen pueden ofrecer oportunidades, en particular EUR/JPY y GBP/JPY. Tradicionalmente, el yen japonés se fortalece durante las crisis, pero la situación actual puede ser diferente:

  • Japón depende en gran medida de las importaciones de energía;
  • el aumento de los precios del petróleo empeora su balanza comercial;
  • el Banco de Japón mantiene una política monetaria ultralaxa.

Por lo tanto, es posible un escenario inusual: el dólar estadounidense se fortalece simultáneamente frente al euro y al yen.

Actuamos con prudencia y evitamos riesgos innecesarios.

¡Beneficios para todos!